•  15 de Diciembre del 2017

¿A dónde van estos ciudadanos?

Redacción -

De Huelva, Córdoba, Cádiz, la misma Algeciras, y otras tierras de mi querida Andalucía salen y están saliendo ciudadanos con destino a Cataluña. Son personas la mayoría jóvenes; con hijos, hijas, madres, padres, hermanos, hermanas, primos, primas, novios, novias…. En definitiva, son seres humanos. Personas que sienten y padecen, que ríen y lloran, que intentan ganarse el pan con trabajo duro y poco reconocido. Pero claro, yo me pregunto ¿A dónde van? ¿A defender qué?

Estas almas salen de unas tierras que tienen Duende, de unas tierras donde hay luces y sombras, de campo y mar, de sal y arena. No hay precio que pague una sola de estas almas. Pero, y yo me pregunto, ¿a dónde van, y a qué narices van?

“A por ellos, oéh, a por ellos, oéh, oéh”

Creo que ya hay gente en esas tierras catalanas que se preguntan quién narices son “ellos”. Porque en Cataluña hay mucha gente. Y gente muy variada. En Cataluña tengo familia, en Madrid también. Y en Cataluña hay independentistas, nacionalistas, socialistas, populistas, anarquistas y vamos, todo lo que termine en –ista. Elija usted.

Cada uno de los catalanes, hijo de su padre y de su madre, tiene su postura sobre cómo debe articularse su región. Bueno, su Nación. O porras, su nacionalidad. Mira, para no liarnos: su Tierra. Y ahora resulta que hay quien pretende el sacrilegio de romper España. Toma ya.

Pero no os preocupéis, que aquí estamos los andaluces para arreglarlo. Como pueblo, los más denostados, tierra de vagos que sólo gustan de dormir la siesta y tocar la guitarra. Contamos chistes como nadie, eso sí. Pero yo no sé qué narices pasa, que en cuanto salimos de “nuestra tierra” y nos juntamos con el resto de la humanidad podemos dar el callo como el que más, y se nos puede encomendar cualquier tarea, por desagradable y mal pagada que sea, que cumpliremos con creces.

Trabajar de Sol a Sol: esta expresión sí que tiene valor en nuestra tierra. Aquí sí que sabemos lo que vale la puñetera expresión. Y por eso dormimos la siesta. Vente “pa mi tierra” y te enterarás del porqué.

Y allí donde vayamos llevamos la alegría de nuestra gente, el arte de nuestra lengua y el salero de nuestra forma de ver las cosas. Y por todo eso y mucho más, no puedo más que preguntarme qué hemos hecho para que desde Madrid, aquellos que piensan que en Andalucía nuestros hijos son prácticamente analfabetos, decidan coger a nuestra gente y mandarla a Cataluña a solucionar lo que entre ellos y los catalanes no saben resolver.

Pero lo más triste para mi ha sido ver y escuchar a las madres, padres, hijos, hijas, hermanos, hermanas, abuelos, abuelas, amigos, amigas, novios y novias de estas almas andaluzas despedirlos con el “a por ellos, oéh, oéh”. Pero, ¿a dónde van, y a por quién van?

Buscando por Wikipedia (esto a Marhuenda, catalán, le va a encantar) miro la definición de la expresión “la procesión va por dentro”:

“Se aplica a la persona que se encuentra en una situación difícil pero disimula o no exterioriza el sufrimiento que está padeciendo”.

Pues bueno, me gustaría pensar que ese, y no otro, era el sentir de esta gente, de estas madres despidiendo a sus hijos, a estas almas que Don Mariano ha decidido que sean la solución al problema de Cataluña. ¡Ay Don Mariano, ay Don Mariano!

Queridos agentes de la Guardia Civil, queridos andaluces:

Si por mi fuera, que sepáis que ni uno sólo de vosotros seríais enviados a Cataluña a defender absolutamente nada. Porque nada hay que defender. Recordad que los gobiernos están para solucionar los problemas de la sociedad a la que representan, no para enfrentar a los ciudadanos a quienes gobiernan. Esta Constitución que tenemos debería existir para unirnos como sociedad. Si lo que hace es dividirnos ya no sirve. Es así de sencillo. Y desde luego que para nada necesita ser defendida. No es un ente vivo, es un instrumento. Que será fundamental, pero sigue siendo un instrumento. Y que o funciona, o no funciona. Y poco más.

Pero lo que de verdad me duele es que al hacerse públicas las imágenes, las fotos, los videos, de alguna manera nos hemos señalado todos los andaluces. Y eso no me gusta.

Si lo que hacen los independentistas ciertamente no es legal, tampoco ayuda para nada las imágenes de despedida que hemos visto. Aquí parece que cada uno pille una antorcha aunque a nadie le guste el fuego.

No está en juego la unidad de España, que es un concepto manoseado e ideologizado. Lo que está en juego es la unidad fraternal de los españoles. Eso es lo que está en juego. Y desde luego que no se me ocurre un solo motivo, una mínima solución razonable, mandar a Guardias civiles andaluces a enfrentarlos a ciudadanos catalanes. Eso no une, eso desune.

Al que yo mandaba a Cataluña es a Don Mariano a que se diera de gorrazos con el Puigdemont al mejor de 8 asaltos. Si no saben solucionar los problemas de este nuestro país, por lo menos que los palos se los den el uno al otro. Y que no tengamos que aguantarlos.

Raúl Ramos Domínguez.
Diplomado en CC Empresariales.